Hoy me gustaría hablar de una película que vi recientemente, "EL Hijo de la Novia", como bien dice el título. La película trata sobre un hombre, Rafael, que vive muy ocupado y estresado, pues es dueño de un restaurante, el cual heredó de sus padres, y por esto, andaba todo el día pegado al celular, todo el tiempo recibiendo llamadas, y no le quedaba tiempo ni para su familia (ex esposa, hija, esposa y padres), ni para él, que era el más importante, porque también estaba descuidando mucho su salud, además de fumar demasiado por la ansiedad.
Pues bien, lo duro viene cuando a su madre le da Alzheimer, una enfermedad que provoca que se olvide todo lo acontecido recientemente, por lo que tuvo que ser internada en un centro de ancianos o lo que llamamos "asilo", ya que requería atención todo el día. Ya hacía casi un año que Rafael no visitaba a su madre; su padre pasa por el restaurante un día y le pregunta si quería ir a verla, pues él iba todos los días, y Rafael, como siempre ocupado, le dice que no podía, a lo que su padre responde:
"es su cumpleaños", con lo que convence a Rafael de ir.
Aunque tal vez, esta negación por parte de Rafael se debía a que tuvo una pelea con su madre hace mucho tiempo, y no la habían resuelto, incluso hasta que tuvo Alzheimer, pero ya para entonces parecía inútil intentarlo. La pelea fue porque Rafael pensaba que todos lo tomaban como alguien que no podía hacer nada bien, que era un "bueno para nada", que era un "boludo", empezando por su madre, y él se sentía culpable, incluso en el presente de la película, de no haber podido alcanzar las expectativas que su madre tenía para él, y todo esto se lo cuenta a su amigo de la infancia, Jose Carlos, quien regresa después de 30 años.
El mismo día del cumpleaños de su madre, ambos, su padre y él, cenan en el restaurante, para celebrar el cumpleaños. Se ponen a charlar y su padre le comenta que le gustaría casarse con su madre por la Iglesia, ya que es el único deseo que no le pudo cumplir hasta entonces. Claro que Rafael se molestó o indignó, pues sabiendo la enfermedad de su madre y todo el asunto del papeleo, trámites, tiempo, etcétera, su padre no abandonaba la idea, y además, siente que podría ser un problema para su madre, ya que se confundiría demasiado, y lo peor de todo, no serviría de nada, pues lo olvidaría enseguida.
Uno de esos días, a Rafael le da un infarto en su casa, y es llevado al hospital, quedándose internado por dos semanas, siguiendo una terapia intensiva. En ese tiempo en el hospital, él se da cuenta de muchas cosas, de todo lo que estaba haciendo mal, de qué tipo de vida estaba llevando, y que tenía que cambiar muchas cosas, empezando por vender el restaurante, que a pesar de ser herencia de sus padres, era el origen de sus problemas, pues por intentar ser alguien en la vida para todos los que no creyeron en él, su vida se caía a pedazos.
A partir de eso, suceden muchas cosas: su actual esposa, Natalia, quería dejarlo, pues decía no estar enamorada más de él, y viendo lo que el padre de Rafael quería hacer por su esposa, ella se conmueve, y le dice que ella quiere algo así para su vida; Jose Carlos le confiesa que se había enamorado de Natalia; su hija Victoria (hija con su ex esposa) se siente mal, porque su padre no tenía tiempo para ella, además con el actual novio de su madre y las constantes peleas de sus padres, ella se sentía excluida; entre un par de cosas más.
Con el transcurso del tiempo, Rafael logra resolver todos los problemas mencionados anteriormente, le pide perdón a su esposa, a su padre, a su hija, incluso a su ex esposa, de una manera indirecta. Pero la más importante fue su madre, pues incluso con Alzheimer, ambos pudieron reconciliarse y resolver ese problema que traían por años. Al vender el restaurante, también, tenía mucho más tiempo para los demás, y para lo más importante, su familia.
Sus padres se casaron al final, aunque en una boda falsa, pues la Iglesia no podía casarlos por una ley que tenían, y Rafael compra otro restaurante, más pequeño, más familiar, donde celebraron el resto del matrimonio, y podría decirse que, al final todos tuvieron un final feliz, todos cumplieron el sueño que tenían, lo cual se puede apreciar en la última foto que sale antes de los créditos.
La película me gustó mucho, primero porque me encanta cómo hablan los Argentinos, la forma en que se expresan me causa mucha gracia, y segundo, porque trata hechos que se pueden ver fácilmente en el día a día, que incluso yo llegué a vivir, pues mi abuelo tuvo Alzheimer.
Hablando un poco sobre eso, mi papá y mis tíos, sus hermanos, al comienzo lo negaban, no querían aceptar la idea de que su padre tuviera tal enfermedad, y se molestaban con todo aquel que les dijera que su padre tenía Alzheimer. Al final fue tan fuerte, que incluso tuvieron que llevarlo a un asilo, pues era muy difícil encargarse de él por cuenta propia, pues como menciona la película, necesitan atención todo el día, a todas horas. Fue duro al comienzo, pues hay que aprender a vivir con eso, comprenderlo y aceptarlo, pero ya incluso en estos tiempos, los medicamentos y tratamientos ayudan mucho más, y tenía bastantes momentos de "lucidez" en los que nos contaba de su vida y recordaba a su familia o amigos. De hecho, mi hermana y yo, prácticamente conocimos a mi abuelo ya con Alzheimer, pero nunca se nos hizo difícil convivir con él, le respondíamos todas las preguntas que repetía y repetía y nos reíamos, no en son de burla, sino en un afán de niños, pues no lo tomábamos como algo tan grave, y así queríamos todos a mi abuelo. Recuerdo que lo íbamos a visitar constantemente al asilo, mi papá le afeitaba la barba cada domingo y cada cierto tiempo lo llevábamos a comer. Algunas veces llegó a escaparse del asilo, según él, porque tenía que ir a la universidad. Otras veces, cuando aún no estaba en el asilo, viajaba a Mejía, repentinamente, sin avisarle a nadie, porque iba a visitar a su hermana, aunque no la encontraba, pues ya había fallecido, pero él insistía. Ya ahora que comprendo más las cosas, sé que pudo no parecer grave, pero sí complicado, pues mi papá tenía que ir cada domingo al asilo, sin falta, tenía que ver papeles, papeles que incluso eran de mi abuelo, pero como ya no era tan consciente, mi papá tenía que hacerlo por él. En fin, hay muchas cosas que podría contra de él, pero lo más importante fue que siempre lo quisimos, incluso aunque muchas veces él no pudiera notarlo, nunca nos rendimos con él y nunca lo dejamos de lado, ni él a nosotros.
Por otro lado está este tema del estrés, que la mayoría de nosotros vivimos todos los días, pero también hay personas que lo llevan al límite, causando lo que le sucedió a Rafael, infartos o ataques, ansiedad, vicios y hasta suicidios. El problema con el estrés es que, en cada persona se da diferente, y es por diferentes causas, por lo que es un poco difícil tratarlo, por así decirlo, y en esto ayuda la película, pues te hace reflexionar sobre cómo va tu vida y ver si en verdad estás haciendo bien las cosas o tienes que cambiar algunas otras.
Pues bien, lo duro viene cuando a su madre le da Alzheimer, una enfermedad que provoca que se olvide todo lo acontecido recientemente, por lo que tuvo que ser internada en un centro de ancianos o lo que llamamos "asilo", ya que requería atención todo el día. Ya hacía casi un año que Rafael no visitaba a su madre; su padre pasa por el restaurante un día y le pregunta si quería ir a verla, pues él iba todos los días, y Rafael, como siempre ocupado, le dice que no podía, a lo que su padre responde:
"es su cumpleaños", con lo que convence a Rafael de ir.
Aunque tal vez, esta negación por parte de Rafael se debía a que tuvo una pelea con su madre hace mucho tiempo, y no la habían resuelto, incluso hasta que tuvo Alzheimer, pero ya para entonces parecía inútil intentarlo. La pelea fue porque Rafael pensaba que todos lo tomaban como alguien que no podía hacer nada bien, que era un "bueno para nada", que era un "boludo", empezando por su madre, y él se sentía culpable, incluso en el presente de la película, de no haber podido alcanzar las expectativas que su madre tenía para él, y todo esto se lo cuenta a su amigo de la infancia, Jose Carlos, quien regresa después de 30 años.
El mismo día del cumpleaños de su madre, ambos, su padre y él, cenan en el restaurante, para celebrar el cumpleaños. Se ponen a charlar y su padre le comenta que le gustaría casarse con su madre por la Iglesia, ya que es el único deseo que no le pudo cumplir hasta entonces. Claro que Rafael se molestó o indignó, pues sabiendo la enfermedad de su madre y todo el asunto del papeleo, trámites, tiempo, etcétera, su padre no abandonaba la idea, y además, siente que podría ser un problema para su madre, ya que se confundiría demasiado, y lo peor de todo, no serviría de nada, pues lo olvidaría enseguida.
Uno de esos días, a Rafael le da un infarto en su casa, y es llevado al hospital, quedándose internado por dos semanas, siguiendo una terapia intensiva. En ese tiempo en el hospital, él se da cuenta de muchas cosas, de todo lo que estaba haciendo mal, de qué tipo de vida estaba llevando, y que tenía que cambiar muchas cosas, empezando por vender el restaurante, que a pesar de ser herencia de sus padres, era el origen de sus problemas, pues por intentar ser alguien en la vida para todos los que no creyeron en él, su vida se caía a pedazos.
A partir de eso, suceden muchas cosas: su actual esposa, Natalia, quería dejarlo, pues decía no estar enamorada más de él, y viendo lo que el padre de Rafael quería hacer por su esposa, ella se conmueve, y le dice que ella quiere algo así para su vida; Jose Carlos le confiesa que se había enamorado de Natalia; su hija Victoria (hija con su ex esposa) se siente mal, porque su padre no tenía tiempo para ella, además con el actual novio de su madre y las constantes peleas de sus padres, ella se sentía excluida; entre un par de cosas más.
Con el transcurso del tiempo, Rafael logra resolver todos los problemas mencionados anteriormente, le pide perdón a su esposa, a su padre, a su hija, incluso a su ex esposa, de una manera indirecta. Pero la más importante fue su madre, pues incluso con Alzheimer, ambos pudieron reconciliarse y resolver ese problema que traían por años. Al vender el restaurante, también, tenía mucho más tiempo para los demás, y para lo más importante, su familia.
Sus padres se casaron al final, aunque en una boda falsa, pues la Iglesia no podía casarlos por una ley que tenían, y Rafael compra otro restaurante, más pequeño, más familiar, donde celebraron el resto del matrimonio, y podría decirse que, al final todos tuvieron un final feliz, todos cumplieron el sueño que tenían, lo cual se puede apreciar en la última foto que sale antes de los créditos.
La película me gustó mucho, primero porque me encanta cómo hablan los Argentinos, la forma en que se expresan me causa mucha gracia, y segundo, porque trata hechos que se pueden ver fácilmente en el día a día, que incluso yo llegué a vivir, pues mi abuelo tuvo Alzheimer.
Hablando un poco sobre eso, mi papá y mis tíos, sus hermanos, al comienzo lo negaban, no querían aceptar la idea de que su padre tuviera tal enfermedad, y se molestaban con todo aquel que les dijera que su padre tenía Alzheimer. Al final fue tan fuerte, que incluso tuvieron que llevarlo a un asilo, pues era muy difícil encargarse de él por cuenta propia, pues como menciona la película, necesitan atención todo el día, a todas horas. Fue duro al comienzo, pues hay que aprender a vivir con eso, comprenderlo y aceptarlo, pero ya incluso en estos tiempos, los medicamentos y tratamientos ayudan mucho más, y tenía bastantes momentos de "lucidez" en los que nos contaba de su vida y recordaba a su familia o amigos. De hecho, mi hermana y yo, prácticamente conocimos a mi abuelo ya con Alzheimer, pero nunca se nos hizo difícil convivir con él, le respondíamos todas las preguntas que repetía y repetía y nos reíamos, no en son de burla, sino en un afán de niños, pues no lo tomábamos como algo tan grave, y así queríamos todos a mi abuelo. Recuerdo que lo íbamos a visitar constantemente al asilo, mi papá le afeitaba la barba cada domingo y cada cierto tiempo lo llevábamos a comer. Algunas veces llegó a escaparse del asilo, según él, porque tenía que ir a la universidad. Otras veces, cuando aún no estaba en el asilo, viajaba a Mejía, repentinamente, sin avisarle a nadie, porque iba a visitar a su hermana, aunque no la encontraba, pues ya había fallecido, pero él insistía. Ya ahora que comprendo más las cosas, sé que pudo no parecer grave, pero sí complicado, pues mi papá tenía que ir cada domingo al asilo, sin falta, tenía que ver papeles, papeles que incluso eran de mi abuelo, pero como ya no era tan consciente, mi papá tenía que hacerlo por él. En fin, hay muchas cosas que podría contra de él, pero lo más importante fue que siempre lo quisimos, incluso aunque muchas veces él no pudiera notarlo, nunca nos rendimos con él y nunca lo dejamos de lado, ni él a nosotros.
Por otro lado está este tema del estrés, que la mayoría de nosotros vivimos todos los días, pero también hay personas que lo llevan al límite, causando lo que le sucedió a Rafael, infartos o ataques, ansiedad, vicios y hasta suicidios. El problema con el estrés es que, en cada persona se da diferente, y es por diferentes causas, por lo que es un poco difícil tratarlo, por así decirlo, y en esto ayuda la película, pues te hace reflexionar sobre cómo va tu vida y ver si en verdad estás haciendo bien las cosas o tienes que cambiar algunas otras.

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